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Diverdi Magazin

Rezension Diverdi Magazin Mayo 2009, Nr. 181 | Pablo-L. Rodríguez | May 1, 2009 Furtwängler y la discología

Audite edita con el mejor sonido conocido las míticas grabaciones de la Radio Berlinesa del ya considerado como mayor astro de la dirección orquestal del siglo XX

Hans Pfitzner dedica una interesante reflexión acerca de la grabación musical en Werk und Wiedergabe, su famoso manifiesto contra los excesos creativos de la dirección escénica publicado en 1929 (el mismo año de la famosa y controvertida producción de Klemperer y Fehling de Der fliegende Holländer en la Kroll-Oper); el autor de Palestrina afirma que si ya es injusto juzgar la concepción de un director por una sola interpretación, con mayor medida lo es a partir de un registro sonoro. Y es que Pfitzner da por hecho que una grabación no es simplemente la interpretación de una serie de músicos fijada en un soporte sonoro, sino que implica la presencia de intermediarios (el productor y el ingeniero de sonido) que controlan y manipulan el sonido grabado. Wilhelm Furtwängler no sólo compartía esta misma opinión, sino que su viuda nos recuerda en su libro Über Wilhelm Furtwängler (1979) la problemática relación del gran director alemán con los discos y su leve repunte de interés a partir de 1952, es decir, tras la mítica grabación de Tristan und Isolde bajo los auspicios técnicos de Walter Legge. Pese a todo, a Furtwängler siempre le molestaron las incomodidades derivadas de la técnica de grabación y por ello solía preferir la experiencia comunitaria del concierto en vivo junto a la labor de intermediarios técnicos menos artísticos que Legge; bien conocido es el extraño halago que le dedicó a Friedrich Schnapp, su ingeniero de sonido durante la guerra: "Lo más maravilloso de usted es que no les hace absolutamente nada a sus retransmisiones".

Es bien sabido que las grabaciones de Furtwängler más admiradas y reeditadas en la actualidad, con alguna excepción como el referido Tristan de EMI, proceden de archivos radiofónicos y fueron realizadas en directo. Sin embargo, ello no quiere decir que estemos ante registros más fiables que los producidos en estudio; solemos olvidar a menudo las razones que han permitido que las cintas radiofónicas se hayan conservado, esto es, su emisión repetida, lo que implica que todas ellas hayan sido editadas y, por tanto, manipuladas. Desde hace varias décadas existe una disciplina en Alemania llamada Schallplattenforschung o discología que se dedica a estudiar esas intervenciones técnicas en las grabaciones como paso previo para valorarlas a nivel artístico; la disciplina constituye – para que nos entendamos – una especia de filología del soporte sonoro que en vez de editar o estudiar críticamente textos literarios o musicales se dedica a hacer lo propio con grabaciones sonoras. Pues bien, con esta edición de Audite, que incluye todas las grabaciones conservadas de Furtwängler entre 1947 y 1954 en los archivos de la emisora radiofónica en el sector americano de Berlín (hoy propiedad de la Deutschlandradio), la discología ha desembarcado con todo su aparato metodológico en Wilhelm Furtwängler. En esta caja de trece discos no vamos a encontrar ningún registro desconocido o inédito del gran director alemán (ni siquiera la conversación con los estudiantes de la Hochschule de febrero de 1951 incluida como bonus), pero sí un magnífico estudio histórico de Habakuk Traber, un interesante comentario de las fuentes sonoras de Rüdiger Albrecht y – lo que es más importante – la mejor edición sonora hasta la fecha firmada por el ingeniero de sonido, y auténtico factótum del sello alemán, Ludger Böckenhoff.

Sobre el contexto que permitió la realización de estas grabaciones, es decir, la absolución de Furtwängler tras su "desnazificación" en diciembre de 1946 y su vuelta al podio de la Berliner Philharmoniker en mayo de 1947, se ha escrito por extenso (especialmente en las biografías de Shirakawa y Haffner o en el estudio de Kater); incluso Ronald Hartwood escribió en 1995 una obra teatral sobre el tema titulada Taking sides que fue llevada al cine seis años después por István Szabó. Sin embargo, Traber saca en las notas de este lanzamiento sus propias conclusiones, como la sorprendente utilización de Furtwängler por el bando aliado norteamericano (que financiaba – nolo olvidemos – la RIAS) para contrarrestar la propaganda soviética de la ex-radio del Reich que estaba controlada por los rusos, al tiempo que en EEUU no cesaban las feroces críticas contra quien había colaborado con Hitler, Göring y Goebbels. De todas formas, en 1947 encontramos gestos significativos de judíos que "perdonaron" al gran director alemán como la propia directora musical de la emisora, Elsa Schiller, o el violinista Yehudi Menuhin, que tocó en septiembre de ese año en dos ocasiones el Concierto de Beethoven bajo su dirección (una de ellas aquí incluida). A nivel artístico, estas grabaciones representan la etapa de madurez del arte de Furtwängler y también el momento donde mejor llegó a equilibrar como director de orquesta su impulso creativo como compositor, su tradición interpretativa germana y su asimilación del Ursatz y Urlinie schenkerianos. Para el comentario pormenorizado del repertorio y la interpretación de los diferentes programas aquí incluidos remito al lector interesado al texto de Traber incluido en las notas.

Albrecht inicia su comentario de las fuentes sonoras de estos conciertos aclarando su origen y alcance, pero también analiza cuestiones técnicas o explica las razones de su conservación. De entrada, hay dos hechos muy significativos a destacar. Por un lado, el cambio en la velocidad de las cintas analógicas que se produjo en 1956 (de 76 cm/s a 38cm/s), que retiró del uso todas las cintas anteriores a esa fecha y ha asegurado su excelente estado de conservación en la actualidad. Por otro lado, la muerte de Furtwängler en 1954, que convirtió todo ese material fonográfico en algo histórico y digno de preservación, a diferencia de las grabaciones de Ferenc Fricsay de esos mismos años cuyas cintas en muchos casos fueron reutilizadas. De todas formas, la política de emisiones de la RIAS solía evitar duplicar la misma obra, lo que explica la destrucción de la Obertura de Egmont que abrió el histórico concierto del 25 de mayo de 1947, en beneficio de otro registro de Bruno Walter con la Filarmónica berlinesa de 1950. Otras pérdidas conocidas son una Séptima beethoveniana de 1947, que fue borrada tres años después, o una Novena de 1951,que se desechó por algunos problemas técnicos que arruinaron el registro durante el concierto (y que hoy podríamos resolver).

Finalmente, el trabajo editorial del sonido de Böckenhoff se explica con detalle en un podcast en inglés que puede descargarse desde la web del sello Audite. Y es que uno de los problemas que tienen las cintas radiofónicas de esos años está relacionado con la inestabilidad de la corriente eléctrica, cuyos cambios de frecuencia afectan ala velocidad de la cinta y, por tanto, al tempo y la afinación de lo que se está grabando. El ingeniero alemán ha reconstruido en su edición la afinación correcta a partir de la práctica que tenía la Filarmónica de Berlín en esos años y ello le ha permitido reconstruir la velocidad, que en algunos casos es sensiblemente mayor, lo que contribuye auna revalorización artística de algunos registros bien conocidos, como las dos sinfonías de Beethoven del histórico concierto de su regreso en mayo de 1947. Otras intervenciones han limitado el ruido de fondo, corregido defectos técnicos de algunas grabaciones y algún que otro "defecto" humano; me refiero a las molestas toses del público que estropean, por ejemplo, el visionario final del primer movimiento de la Octava de Bruckner de 1949, y que aquí han sido acústicamente alteradas para que no resulten tan molestas. La restauración ha pretendido asimismo recuperar mediante filtros el color sonoro que tuvieron las cintas en la época y donde la propia interpretación de Furtwängler, al contrario de la estética de nuestro tiempo, favorece los bajos frente a los agudos. Por último, no se ha escatimado incluso en añadir algo de reverberación artificial que compensa, en parte, la acústica extremadamente seca del Palacio Titania de Berlín y nos muestra con mayor intensidad que nunca el poderío dramático de estos clásicos de la fonografía del gran director berlinés.
Deutsche Welle

Rezension Deutsche Welle CD-Tipp, 5. Juni 2009 | Autorin: Beatrice Schwartner, Redaktion: Gudrun Stegen | June 5, 2009 Furtwängler - sämtliche RIAS-Mitschnitte auf CD

Der Name Furtwängler steht für eine glänzende Dirigenten-Karriere. Als Chef der Berliner Philharmoniker hat er legendäre Konzerte geleitet, die der RIAS mitgeschnitten hat. Die Mitschnitte sind jetzt auf CD erschienen.

Wilhelm Furtwänger, an diesem Namen kommt man in der klassischen Musik nicht vorbei. Der Dirigent und Komponist absolvierte seit den 1920er Jahren bis in die Nachkriegszeit eine beispiellose Karriere. Als Leiter der Philharmonischen Orchester in Wien und London wurde er außerdem Gewandhauskapellmeister und Chef der Berliner Philharmoniker. Jetzt sind die Konzerte, die Furtwängler zwischen 1947 und 1954 mit den Berliner Philharmonikern gegeben hat, und die der RIAS mitgeschnitten hat, in einer großen CD-Box erschienen.

Der Fall Furtwängler
Um den großen Dirigenten wabern jede Menge Gerüchte über sein Verhältnis zu den Nationalsozialisten. Ob er ihren Interessen gedient hat, ob er sich mit ihnen gemein gemacht hat, darüber mußte der Chef der Berliner Philharmoniker, des Vorzeigeorchesters des Reiches, Zeugnis ablegen, als nämlich die amerikanische Wehrmacht 1945 den Fall Furtwängler unter die Lupe nahm. Bis zum Dezember 1946 dauerten die Untersuchungen - die Folge: ein Auftrittsverbot. Und erst ein Jahr später durfte Furtwängler wieder öffentlich sein Orchester dirigieren, denn die künsterlischen Leistungen konnten nicht beiseite gewischt werden.

Wertvolle Dokumente
Die RIAS-Aufnahmen sind historisch wertvolle Dokumente des späten Wilhelm Furtwängler. Nicht nur, dass sich in der Box des Label Audite eine CD findet mit einem ausführlichen Interview mit dem Maestro. Beinahe all seine bevorzugten Komponisten kommen auf den 12 CDs vor: Wagner, Brahms, Schubert, Richard Strauss und ganz besonders interessant Beethoven. Gleich drei seiner Sinfonien, die Eroica, die 5. und 6. können in Aufnahmen von 1947 und 1954 direkt verglichen werden.

Legendäre Aufnahmen zu Tage gefördert

Schallplattenpresswerk
Was ihm bei Beethoven, Bruckner und Brahms gelingt - Maßstäbe in der Interpretation zu setzen - das lassen die Aufnahmen von Bach und Händel vermissen. Aber auch in der Beschäftigung mit aktuellen Komponisten der Nachkriegszeit wie Hindemith, Blacher und Fortner, in allen 12 Konzertabenden, die der RIAS Berlin mitgeschnitten hat, ist die künstlerische Intensität von Furtwänglers Dirigat erstaunlich. Audite hat für die CD-Box ausnahmslos Originalbänder restauriert. Dabei fällt auf, dass der Klang nicht verfälscht ist. Er wurde eben nicht an heutige Hörgewohnheiten angepasst, sondern offenbart durch behutsames remastering alle Nuancen der Künstlerpersönlichkeit Wilhelm Furtwänglers.
Kulimu

Rezension Kulimu 35. Jg. Heft 1 | Thomas Schulz | July 1, 2009 Interessante Werkkombination

Die japanische Pianistin Hideyo Harada gehört zu den in Deutschland eher...
Audio

Rezension Audio 6/2009 | Lothar Brandt | June 1, 2009 Wilhelm der Rück-Eroberer

Schwer zugesetzt haben sie ihm, die Offiziere der amerikanischen Besatzungsmacht. Bis März 1947 durfte Wilhelm Furtwängler (1886-1954) nach dem zweiten Weltkrieg nicht öffentlich auftreten. Es steht uns Nachgeborenen nicht an, den neben Arturo Toscanini großartigsten Dirigenten seiner Generation politisch zu richten. Fest steht, dass er in Nazi-Deutschland geblieben war, obwohl der Chef des „arisierten Reichsorchesters“, der Berliner Philharmoniker, nicht eindeutig für oder gegen die braunen Barbaren einzuordnen ist.

Außer Frage aber stand stets das Ethos seiner Musik, seine Maßstäbe setzenden Interpretationen der Werke insbesondere von Beethoven, Brahms, Bruckner und Wagner. Bestimmt nicht Sklave der Partitur, doch zutiefst dem „Geist“ der Musik verpflichtet, in jedem Konzert das ihm so heilige Werk nachschaffend, auf unerklärliche Art faszinierend.

Dennoch bleibt erstaunlich, dass ihm der 1946 von den USA gegründete „Rundfunk im amerikanischen Sektor“ Berlins (RIAS) ab 25. Mai 1947 in sieben Jahren bis zum 23. Mai des Todesjahres 1954, immer wieder Sendeplatz einräumte. Noch dazu mit den Philharmonikern, obwohl der Sender doch mit dem eigenen SO selber über ein von Ferenc Fricsay erstklassig herangezogenes Orchester verfügte.

Freuen wir uns, dass es so kam, freuen wir uns noch mehr, dass der RIAS die Live-Mitschnitte auch über die Übernahme durch den Deutschlandfunk 1994 retten konnte – und freuen wir uns am meisten, dass Audites Tonmeister Ludger Böckenhoff diese Bänder (teilweise mit 76 Zentimetern pro Sekunde laufend) so prachtvoll restaurierte. Denn die Sendungen sind zwar meistens längst auf unzähligen „grauen“ und technisch oft grauenhaften Tonträgern zu haben, aber erst jetzt kann diese unersetzlichen Zeugnisse des Furtwänglerschen Spätstils auch das highfidel gestimmte Ohr adäquat genießen.

Zwar rauscht es noch immer, eiert es mitunter, klingt es zuweilen etwas blechern und übersteuert. Doch im Vergleich zu den mir vorliegenden Raubpressungen hat mich frappiert, wie viel Klarheit, Glanz und Dynamik Böckenhoff aus den Mono-Bändern rausholte.

Wir mögen über Furtwänglers romantisierten Bach und Händel irritiert die Köpfe schütteln. Doch meist berührt dieser Ausnahme-Musiker dabei etwas in uns, was sehr, sehr nahe am Herzen liegt.
Classica – le meilleur de la musique classique & de la hi-fi

Rezension Classica – le meilleur de la musique classique & de la hi-fi Juillet/Août 2009, n° 114 | Stéphane Friédérich | July 1, 2009 Furtwängler «relooké»

Le principal argument pour acquérir ce coffret – outre le fait qu'il...
RBB Kulturradio

Rezension RBB Kulturradio 29. Juni 2009 | Astrid Belschner | June 29, 2009 "Edition Wilhelm Furtwängler"

Neu erschienen ist eine Box mit zwölf CDs und einer Bonus-CD, die Konzertmitschnitte aus der Nachkriegszeit mit den Berliner Philharmonikern unter der Leitung von Wilhelm Furtwängler enthält. Mit dabei ist die Aufnahme des ersten Konzertes, das Furtwängler wieder dirigieren durfte und auch das erste Konzert, das Yehudi Menuhin nach dem Krieg wieder in Berlin gegeben hat.

Da sich Furtwängler besonders dem deutsch-österreichischen Repertoire aus Klassik und Romantik gewidmet hat, sind vor allem Werke von Beethoven, Brahms, Wagner und Strauss, aber z. B. auch von Händel und Hindemith auf der CD enthalten. Die Sinfonien Nr. 5 und 6 von Beethoven können sogar in zwei Aufnahmen verglichen werden!

Audite hat für die CD-Box ausnahmslos Originalbänder restauriert, remastert. Vor allem mussten Geschwindigkeitsschwankungen, die seinerzeit durch Schwankungen der Netzfrequenz entstanden sind, beseitigt werden, weil sie Auswirkungen auf Tempo und Tonhöhe hatten. Wichtig war auch das Verringern von Bandrauschen und Publikumsgeräuschen. So wurde gekonnt der ursprüngliche Klang freigelegt und behutsam unseren Hörgewohnheiten angepasst, ohne den historischen Ursprung zu verleugnen.

Diese CD-Box gewährt einen Einblick in das Musikleben im Nachkriegsdeutschland an einer Stelle, wo höchste Maßstab gesetzt wurden. Man kann beim Hören die große Kunst des Dirigenten erleben, der über die Zeit hinaus prägend ist: wie er das Orchester treibt, wie der Klang geformt und weitergetragen wird, wie er die langsamen Sätze ausfüllt und erfüllt, auch das Feuer, mit dem das Orchester spielt.

Wertvoll ist die Bonus-CD mit Ausführungen von Furtwängler über die Kunst der Interpretation, die er bei einem Colloquium gemacht hat, zu der ich mir aber noch ein erklärendes Wort im Booklet gewünscht hätte. Wertvoll ist auch das Booklet selbst, das auch auf die Zeit des Nationalsozialismus eingeht und Furtwänglers fragwürdige Haltung in dieser Zeit nicht auslässt, damit aber sehr geschmackvoll umgeht.
Gramophone

Rezension Gramophone September 2009 | Rob Cowan | September 1, 2009 Major maestros revisited

Regular Gramophone readers will by now have cottoned on to what I've occasionally thought of as a "Furtwängler Industry" – the relentless recycling of familiar recorded material by a plethora of labels. But a new 12-CD collection from Audite is rather more than mere recycling: this handsomely produced and intelligently annotated collection calls on the archives of RIAS ("Radio in the American Sector") and offers what amounts to the archive's complete Furtwängler legacy, transferred from the original mastertapes which means, often for the first tune on CD, optimum sound quality. Furtwängler "first-timers" may be perplexed by a number of repertoire duplications – Beethoven's Symphonies Nos 3, 5 and 6 and Brahms's Third are all offered in two separate recordings, yet the differences between them, although far from radical (except perhaps in the Brahms) are significant enough to warrant study, principally for the subtle contrasts that Furtwängler achieves through tiny alterations in pulse and emphasis. One good example is the opening of Brahms's Third, which goes off like rocket in 1949 whereas the performance from April 1954 is noticeably less combustible (especially in the finale; also there was no first movement repeat in 1954). Another interesting comparison is between the two recordings of the Eroica, the first from June 1950, the second from December 1952 where the Funeral March second movement is broader than its predecessor by almost one and a half minutes. A Bruckner Eighth from March 15, 1949, enjoys a higher voltage-level than on the broadcast performance from a day earlier (not included in the set), though some listeners may find the bronchial audience irksome.

Other highlights include two works by Paul Hindemith, the Concerto for Orchestra and the Symphony Die Harmonie der Welt, which remind us of tumultuous times in pre-war Berlin. While Furtwängler's performances lack polish, a degree of warmth and energy more than compensates. You can hear Fortner's Violin Concerto (Gerhard Taschner) and Blacher's Concertante Musik while gargantuan Baroque is represented by Bach's Third Suite and Händel's Op 6 No 5 – stylistically inauthentic but audientically “felt”. Among the many other significant items are memorable, typically free-spirited renditions of Beethoven's Violin Concerto (Yehudi Menuhin), Schubert's Symphonies Nos 8 and 9, Brahms's Fourth, Strauss's Don Juan and orchestral excerpts from Wagner operas. A bonus disc allows us to hear Furtwängler in (German) dialogue with what I presume is a group of music journalists, the range of topics covered mostly concerned with repertoire and interpretation. Clearer-than-ever sound, including the odd distant Dakota flying overhead, is another bonus. If ever a set warranted the hackneyed if useful accolade “Essential Furtwängler”, this is it.
American Record Guide

Rezension American Record Guide December 2008 | Becker | December 1, 2008 This is the second volume of the Geza Anda Edition (a review of Volume 1 will...

This is the second volume of the Geza Anda Edition (a review of Volume 1 will appear in a forthcoming issue). In all, Audite will issue four volumes, and those familiar with the Hungarian pianist will need little encouragement to investigate.

Anda left a fairly large recorded legacy. Recorded from 1955 to 1969, the sound is reasonably good to excellent. None is identified as stereo, though the Beethoven concerto from 1969 certainly is. There is no indication of an audience, though it is the only work labeled "live". The analog recording is clear, clean, and well balanced. Anda, conductor and pianist, gives a strong performance and, while the Cologne forces are not those of Berlin, I like the reedy quality of the winds.

Energy and even temperament are the hallmarks of his Beethoven sonata interpretations. He keeps things moving along without sacrificing little niceties along the way. The 1957 recording of his Brahms sonata is pushed to its limit to cope with his forward sound. The Intermezzos, recorded in 1960, present no such problem – the microphone is no longer looking down the throat of the piano. These are enjoyable, but coming on the heels of Marcus Groh's fabulous Op. 117 in this issue, made them less impressive.

Liszt's magnificent sonata, here in just one track, is perhaps the high point of this set. Dating from 1955, just a year after his commercial recording for Columbia, it is an even stronger performance. The sound is distortion free and with plenty of depth. It certainly would have to rank among the best recorded performances of all time.

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