Rezension Diverdi Magazin n°172 (julio-agosto 2008) | Roberro Andrade | 1. Juli 2008 Elegancia suprema
Wilhelm Kempff grabó dos veces para DG la colección completa de los cinco Conciertos para piano
y orquesta de Beethoven, registros célebres mediante los que muchos aficionados hemos aprendido a amar estas obras admirables. Pero aun quienes posean uno de estos dos ciclos debieran escuchar
esta nueva versión, recuperada por Audite eo sonido espléndido, del Tercer Concierto que Kempff
tocó en Berlín, en 1971, con la colaboración de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín (la que en los años 50 y primeros 60 se conoció como RIAS) bajo la dirección de un joven -aunque ya consagrado- maestro de 40 años, Lorin Maazel.
Más de una vez hemos recordado aqui las palabras de Kempff a un aficionado: "no compre mis discos; vaya a mis conciertos". Y efectivamente, Kempff dio en éste lo mejor de sí mismo. Ante todo su sonido, tan bello y natural, que parece obtener sin esfuerzo, tan claro y transparente - muy
distinto del más rico, poderoso y profundo de Arrau- que permite al poeta y artista que era Kempff desarrollar su Beethoven carente de cualquier afectación pero elegante y elocuente, poético
e inspirado como muy pocos. Un Beethove que cautiva al oyente, al de entonces y al actual, fascinados por esa naturalidad de apariencia simpIe que encubre una lógica profunda, fruto de muchas horas de estudio y constante trabajo de depuración para llegar a la esencia de la obra, en
un largo viaje imelectual que muy pocos culminan. A mayor abundamiento, la ejecución de
Kempff es prácticamente impecable y se adorna, en el primer movimiento, con una cadencia del
propio pianista.
La colaboración de Lorin Maazel es idónea: a tenta , precisa y perfectamente calibrada en la
dinámica, de modo que el solista toca siempre sobre un tapiz sonoro que lo sostiene y proyecta
sin cubrirlo, en un diálogo constante en el que se comparten matices, tempi, fraseo y concepto de la
obra. La orquesta, precisa, afinada y de muy grata sonoridad, rinde al máximo bajo la guía de tan
ilustre maestro y el resultado es una de las mejores versiones que existen de este Concierto.
El CD se completa con una deliciosa interpretación de la Sinfonía 94 de Haydn, perfecta de ejecución,
impecable de estructura, transparente de planos y ágil de tempi que, aun sin pretensiones filológicas, suena hoy tan fresca como hace 33 años, cuando el público berlinés pudo disfrutarla. También aquí la calidad de la grabación es óptima.
Muy recomendable.
y orquesta de Beethoven, registros célebres mediante los que muchos aficionados hemos aprendido a amar estas obras admirables. Pero aun quienes posean uno de estos dos ciclos debieran escuchar
esta nueva versión, recuperada por Audite eo sonido espléndido, del Tercer Concierto que Kempff
tocó en Berlín, en 1971, con la colaboración de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín (la que en los años 50 y primeros 60 se conoció como RIAS) bajo la dirección de un joven -aunque ya consagrado- maestro de 40 años, Lorin Maazel.
Más de una vez hemos recordado aqui las palabras de Kempff a un aficionado: "no compre mis discos; vaya a mis conciertos". Y efectivamente, Kempff dio en éste lo mejor de sí mismo. Ante todo su sonido, tan bello y natural, que parece obtener sin esfuerzo, tan claro y transparente - muy
distinto del más rico, poderoso y profundo de Arrau- que permite al poeta y artista que era Kempff desarrollar su Beethoven carente de cualquier afectación pero elegante y elocuente, poético
e inspirado como muy pocos. Un Beethove que cautiva al oyente, al de entonces y al actual, fascinados por esa naturalidad de apariencia simpIe que encubre una lógica profunda, fruto de muchas horas de estudio y constante trabajo de depuración para llegar a la esencia de la obra, en
un largo viaje imelectual que muy pocos culminan. A mayor abundamiento, la ejecución de
Kempff es prácticamente impecable y se adorna, en el primer movimiento, con una cadencia del
propio pianista.
La colaboración de Lorin Maazel es idónea: a tenta , precisa y perfectamente calibrada en la
dinámica, de modo que el solista toca siempre sobre un tapiz sonoro que lo sostiene y proyecta
sin cubrirlo, en un diálogo constante en el que se comparten matices, tempi, fraseo y concepto de la
obra. La orquesta, precisa, afinada y de muy grata sonoridad, rinde al máximo bajo la guía de tan
ilustre maestro y el resultado es una de las mejores versiones que existen de este Concierto.
El CD se completa con una deliciosa interpretación de la Sinfonía 94 de Haydn, perfecta de ejecución,
impecable de estructura, transparente de planos y ágil de tempi que, aun sin pretensiones filológicas, suena hoy tan fresca como hace 33 años, cuando el público berlinés pudo disfrutarla. También aquí la calidad de la grabación es óptima.
Muy recomendable.