Surgida a imitación de la Academy of Ancient Music londinense, la Sing-Akademie zu Berlin fue fundada en 1791 por Carl Friedrich Christian Fasch, clavecinista de la corte de Prusia e hijo del gran compositor Johann Friedrich Fasch, con el propósito de recuperar obras vocales y, en menor medida, instrumentales del pasado, especialmente del siglo XVIII. Gracias a esa labor, innumerables partituras de Johann Sebastian Bach, de su extensa familia y de otros músicos germanos quedaron convenientemente preservadas para la posteridad. Siglo y medio después de su creación, la Sing-Akademie también fue víctima de los rigores de la mayor tragedia vivida por la humanidad, la II Guerra Mundial. Para evitar su destrucción, los nazis decidieron trasladar todos los archivos a un castillo de Silesia, pero, a la conclusión del conflicto bélico, el Ejército Rojo se los apropió como botín y los escondió en el Conservatorio de Kiev, donde nadie se acordó de ellos durante décadas. Tras la caída del Muro de Berlín y con la aproximación de la independizada Ucrania a Occidente, las autoridades de aquel país acordaron en el año 2000 la devolución de los archivos de la Sing-Akademie a Alemania.
Desde entonces, la exhumación de obras de la Sing-Akademie ha sido incesante. Algunas son auténticos tesoros musicales, aunque la calidad de otras es bastante discutible. Entre las obras rescatadas figura una curiosa cantata en lengua italiana compuesta por Georg Philipp Telemann, intitulada Fortuna scherzosa, que es la que ha servido de inspiración para la elaboración de este disco. Todas las cantatas en el contenidas versan precisamente sobre los caprichos de la diosa Fortuna: esperanza, suerte, felicidad, amor y, claro está, sus antagónicos. Además de Telemann, en el programa participan Johann Philipp Krieger (uno de los compositores más prolíficos de la historia de la música, con más de dos mil cantatas como bagaje), Philipp Heinrich Erlebach (de quien en 2014 se conmemora el tercer centenario de su muerte) y el desconocidísimo Johann Ulich.
Precisamente lo más interesante del disco tiene que ver con Ulich. Nacido en 1677 en la muy luterana Wittenberg, fue organista en Zerbst, la ciudad en la que vio la luz Carl Friedrich Christian Fasch, el impulsor de la Sing-Akademie. En ella trabajo hasta 1722, cuando fue destituido de su cargo para que lo ocupara, oh caprichos del destino, Fasch padre. La cantata Ihr hellen Sterne des Glücks que aquí se incluye es una joya, en especial el aria que le da título. Sólo por ella ya es más que aconsejable la adquisición del disco. Pero no es el único motivo: el resto de las piezas merecen asimismo la pena, máxime porque han tenido la fortuna (jugando con el título del disco) de caer en manos de Ina Siedlaczek y de Hamburger Ratsmusik.
Siedlaczek es una soprano relativamente joven, que es ahora cuando empieza a descollar. La primera vez que la escuché fue el pasado mes de febrero, con motivo de la reseña de un disco que editó el sello CPO, Die Musik und ein guter Wein, el cual contenía obras de Johann Steffens. En él, con el acompañamiento instrumental de Hamburger Ratsmusik, el rol de Siedlaczek no pasaba de comprimario, a la sombra de Veronika Winter, pero ya se percibía con claridad la belleza con que la fortuna (jugamos de nuevo con el título del disco) ha dotado a su voz. Aquí, como protagonista del registro, Siedlaczek me ha parecido sencillamente deslumbrante. Influye mucho en ello la juiciosa labor de Hamburger Ratsmusik (Simone Eckert, viola da gamba; Ulrich Wedermeier, tiorba y Michael Fuerst, clave), que huye de cualquier tentación ostentativa y se limita a prestar el adecuado soporte a la cantante.